domingo, 6 de enero de 2013

LOS ATAÚDES COLGANTES DE LOS BO

 
 
      Durante el apogeo de los Bo, llegaron a ser decenas de miles los ataúdes que colgaban en los precipicios y cuevas de sus dominios. Hoy, apenas quedan unos cuantos centenares, y es casi todo lo que nos ha llegado de este pueblo milenario que desapareció de lo que hoy en día es China durante el siglo XVI. En total, se conservan unos 300, repartidos por una veintena de lugares de la actual provincia china de Sichuan. La mayoría de ellos se encuentra en los alrededores de Gongxian..Los ataúdes más antiguos de Gongxian datan de hace 1.000 años y los más recientes de hace sólo unos 400.Los féretros se encuentran a alturas que van desde los 10 metros, los más bajos, hasta los 130, los situados a mayor altura. Podían llegar a medir unos 2 metros de largo y pesar más de 200 kilos. La mayoría de ellos se construía a partir de un único tronco. El exterior, a veces, estaba trabajado y en el interior se tallaba la cavidad para el cuerpo del difunto. A partir del 1573, no se vuelve a tener más noticia de los Bo como pueblo. Simplemente, parecen desaparecer de la faz de la tierra y, con ellos, su cultura, de la que muy poco ha llegado hasta nuestros días. Los Bo dejaron numerosas pinturas murales en las paredes de sus precipicios en las que se muestra a personas bailando, montando a caballo o realizando acrobacias, así como escenas de su vida diaria y sus batallas. Sin embargo, no nos dejaron ningún escrito o documento. Así que se conoce muy poco de sus costumbres o de su historia. Lo que hace imposible asegurar cuáles fueron los auténticos motivos que llevaron a esta etnia a elegir su particular práctica funeraria.